4 de abril de 2011

Devociones de cal y olivo

Cuando en Sevilla el azahar nos saluda, a escasas jornadas de que se alce la voz del pregonero y los días de la Pasión nos lleven a la Gloria, no dejo de acordarme de mis raíces. Ayer le enseñaba a Enrique los titulares principales de la Semana Santa de mi Morón de la Frontera; veíamos vídeos de la Madrugá cofrade en la que crecí, del Domingo de Ramos que tantos años despertó mi ilusión, del Crucificado que me emocionaba de niña, de la Dolorosa que guarda el secreto de mis plegarias infantiles... y pensaba en esas cofradías que raramente volveré a ver en la calle. Qué duda cabe que Sevilla lo eclipsa todo. En los años que llevo viviendo aquí la Semana Grande, he comprendido que ya no podría sentirme igual en otra parte.

Yo no estaré allí; pero llegará el Domingo de Ramos y se abrirán las puertas de los Salesianos a una mañana que siempre llama con palmas y niños hebreos deseosos de estrenar la Semana.
Después caerá la tarde y Morón será Cautivo en la Paz de otro Domingo de Ramos consumido.



Vendrá el Lunes Santo para iniciar el Calvario que queda a Merced del Mayor Dolor que nos espera.


Otro día más y el silencio envolverá a la Buena Muerte, dejando un sabor a Amargura...


El Miércoles, una oración entre olivos volará del Montesión de San Francisco al corazón de Loreto.


Llegará el Jueves y casi casi habrá muerto la Semana, pero aún encontrarán los moroneros en su Expiración la Esperanza.



Horas más tarde, Jesús será Nazareno en la Madrugá de la Fuensanta, con Morón de cirineo.



El Viernes se cumplirá el rito del Santo Entierro.



Y, el Sábado, Morón se quedará solo con su Soledad...


Un año más pasará. Yo no estaré allí. Calle Padre Galán, Carrera, San Miguel, Morenas, Corredera, Pozo Nuevo, Ayuntamiento. Yo no os veré; pero Morón volverá a vivir su Semana Santa, entre calles de cal y cuestas, allá en la Sierra Sur.

1 comentario:

Enrique Henares dijo...

No sé quién decide allí esas cosas, pero que tome buena nota el que corresponda que mejor pregonera de la Semana Santa no podría tener Morón. Aunque no soy objetivo, no ha podido quedar más claro en menos líneas.

Aunque nunca he tenido, ni creo que tenga ese problema, es evidente que lo único malo de la Semana Santa es que se celebra en todos los sitios a la vez. No estarás, pero estarás aquí y, aunque pueda parecer chovinista, medio mundo sabe que como aquí en esos días no se está en ninguna parte.