28 de noviembre de 2012

A Pepe, el Gitano de Oro

Anoche me acordé de ti. Estaba con parte de la familia de tu "abocato" en el teatro Lope de Vega, vibrando con la voz de una portentosa discípula de Adelita Domingo. Brotaba una Torre de Arena de la garganta de Pastora Soler y yo pensaba en ti, en si allá arriba estarás de nuevo rodeado de coplas y poesía.
Ahora que te has ido te confieso que me gustaba verte en la plaza de los Carros, que me hacía ilusión ese saludo amistoso, breve y fijado que teníamos cuando iba del brazo del hijo de tu amigo Enrique Henares. Me hubiera gustado ser tu vecina antes, haberte conocido en la época en la que tus días contaban sus horas entre recitaciones y batallitas de viejas glorias folclóricas. En el barrio se te echa de menos. Te has escapado de esa residencia en la que no querías estar y te has ido lejos de cualquier atadura. Ahora, libre de prisiones, libre de achaques, libre de vejez y de pesares, seguro que paladeas mejor que nunca "uno canasto" entre versos.
Gitano de Oro, vecino Pepe, te deseo la mejor de las glorias. Sé que me acordaré de ti siempre en muchos momentos como el de anoche, porque te has ido con muchas historias y coplas que contarme.



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