18 de enero de 2013

¡Salvad a los niños!

Se veía venir, pero no quise creerlo hasta ahora que no tengo más remedio que aceptarlo. Malos tiempos estos que nos han tocado, malos para todos, pero peores aun para los que menos se lo merecen y más necesidades tienen. Qué os voy a contar a estas alturas. Hoy me ha tocado a mí, y lo que es más grave: a mi niña y a cientos de niños como ella. 

Era 1999 cuando leí  en algún periódico una noticia que me encantó: la ONG Save The Children y la Junta de Andalucía emprendían un proyecto para asistir educativamente a los alumnos que, por enfermedades de larga duración, no podían asistir al colegio como los demás. Una serie de voluntarios daban clases a estos niños en sus domicilios o en los propios hospitales. El Programa de Atención Socioeducativa a Domicilio me pareció fascinante y en mi cabecita de entonces diecisiete años se instaló la idea de colaborar algún día en dicha actividad. Pasaron los años, me licencié en Filología Hispánica, hice el CAP, me preparé las oposiciones para el profesorado de Secundaria y tuve la oportunidad de experimentar la docencia en algún colegio. Llegó septiembre del pasado año y supe que este curso (y probablemente de manera definitiva) no volvería a las aulas; pero -cosas del destino- por aquellos días recibí una llamada teléfonica de Save The Children para proponerme la posibilidad de trabajar como voluntaria en dicho programa al que llevaba años apuntada. No me lo pensé y dije que sí al instante.

Desde septiembre soy la profesora de una alumna muy especial, probablemente la más especial que haya tenido nunca. Comparto con ella las tardes, el aprendizaje de las materias, el día a día de su enfermedad, su superación como persona que crece ante mis ojos, a mi vera. Soy su profesora, sí; pero también soy su tutora, y su compañera de clase, y su amiga, y su rato de recreo, y sus clases de historia, y sus problemas de física, y su confidente, y su bastón ante los miedos. Soy su centro escolar, el único colegio que ella conoce. ¿Sabéis lo importante que es eso? Pensad lo que era el colegio o el instituto para vosotros a su edad, e imaginad que no lo hubieráis tenido por culpa de una enfermedad que os obligara a crecer encerrados en casa o entre las paredes crueles de un hospital.

No voy a detenerme en explicaros lo que han sido estos meses en mi vida junto a ella, ni lo que esa niña significa para mí. También os lo podéis imaginar. Seguro que habéis escuchado a voluntarios hablar de sus experiencias y decir que siempre se recibe más de lo que se da. Pues es simplemente así.

Ayer, al terminar nuestra tarde de clases, me dijo que quería que fuéramos familia. Le contesté que ya lo éramos.

Hoy, al abrir mi correo electrónico, me encuentro un email de Save The Children donde se me informa de que "por motivos de reestructuración de la ONG" han decidido eliminar el proyecto en el que soy voluntaria. A partir del 31 de enero, se me dice, no volveré a atender a mi alumna. Fin de mi trabajo. En mi lugar, la Delegación de Educación de la Junta de Andalucía enviará a alguien que me sustituya y que ya no será voluntario sino empleado. Desconozco los criterios que seguirá la Junta para elegir a los profesores que contratará en lugar de los voluntarios que hasta ahora hemos estado acompañando a los niños. Pero sé seguro que cerrar este programa a mitad de curso no es lo mejor para ellos; sé que mi alumna (como la mayoría de alumnos) va a pasarlo mal cuando lo sepa. Será empezar de nuevo con una persona que no la conoce en absoluto, a mediados del segundo trimestre, otro método de enseñanza, otro proceso de adaptación, otra incomodidad más en su vida escolar, otra injusticia inmerecida en su corta existencia.

Aún no me explico el porqué de que se ponga fin de esta manera a un proyecto tan necesario como este. No me convencen las razones de "reestructuración", y no entiendo que se elimine algo que no cuesta dinero (al menos, los voluntarios no cobramos ni un céntimo). Hace tiempo que no me fío de los políticos ni los gobiernos; pero hasta ahora confiaba en que, en un mundo gobernado por la corrupción y los intereses personales, se podía combatir la fuerza del asqueroso motor del dinero con la unión de buenas voluntades y las actividades concretas, la acción directa sobre las injusticias con las que tenemos que convivir sin remedio. En estos momentos y a esperas de obtener respuestas, no me fío ya ni de las supuestas organizaciones no gubernamentales. Por mi parte, seguiré al lado de mi alumna si me necesita, y supongo que el resto de voluntarios hará lo mismo, pues tendrán sentimientos parecidos al mío en este momento. Pero a partir del 31 de enero ya no podremos encargarnos de continuar el camino que habíamos diseñado al principio de curso. Solo espero que los sustitutos, sean quienes sean, sepan retomar nuestra senda para que los niños sufran lo menos posible. No se merecen ni una gota del dolor que ya de por sí les ha tocado. 

2 comentarios:

La gata Roma dijo...

Como trabajadora social no veo del todo mal el hecho de que un servicio voluntario pase a ser institucionalizado, ahora bien, las formas… tremendamente malas…
Para empezar ¿los nuevos profesores harán las mismas horas que los voluntarios?
Además, como dices, un cambio tan brusco y repentino, a mitad de curso, con un e-mail… terrible. Si se actuara con lógica, la administración podría haber hecho una regularización de voluntarios; no sé, pasaros a una bolsa específica y manteneros en el proyecto…
A menudo tengo muchos conflictos internos por que a cosas sociales no se les aplique corazón; en la carrera nos venden a diario que no debemos olvidar que vamos a trabajar con personas y luego pasan cosas como estas y se te cae el alma al suelo…
De todas formas, tu niña ha tenido una suerte inmensa al ser tu alumna; esperemos que quien te sustituya la valore tanto o más que tú.

Baci

Romani dijo...

Querida gata,

Estoy de acuerdo contigo. De hecho, yo creo que este programa concreto debería haber estado institucionalizado desde el principio porque entiendo que los alumnos tienen derecho a tener todas sus horas lectivas correspondientes y profesores especializados para cada materia. A lo mejor,algún voluntario de apoyo pero no como hasta ahora que todo el peso del curso entero con todas sus asignaturas recaía en una única persona. Lo que no me parecen correctas son las formas, así de repente un email, y sin explicar cómo se va a hacer a partir del 31 de enero. Me come la rabia. Espero que aunque no me den explicaciones sepan bien lo que van a hacer y que se haga bien... porque "yo por mi niña MA-TO"!